martes, 12 de octubre de 2010

Mementos Acontecidos...


Recuerdos de Sebastian…
Capitulo 2: Loreta Cantory
Cuando se fue no pude moverme, no quería hacerlo, sabia que se había marchado huyendo de algo… No quería decírmelo por razones que ignoraba completamente, pero, como era de esperarse, seguro era para mi seguridad.
Luego de estar en silencio varios minutos, me senté contra una pared, sobre los mosaicos que tanto adoraba, sosteniendo mi cabeza con ambas manos. No pude calcular cuanto tiempo pase así, pero no importaba… Solo quería que ella regresara a mi lado y me abrazara, como nunca y que jamás me soltara… Vivir por siempre junto a ella, dormir y despertar a su lado, besarla a diario, solo con ella me bastaba para ser feliz. Ambos seriamos egoístas, sin pensar en nada ni en nadie más que en nosotros…
Por un momento pensé en correr a su encuentro, pero… esa opción no era considerable, habría arruinado todo intento suyo por protegerme y resguardarme de sus problemas, me hubiera enojado muchísimo con migo mismo. Pero… de alguna manera tenia que ayudarla, no podía quedarme de brazos cruzados sabiendo que estaba en peligro. Mas me desesperaba que estuviera siendo asechada por mi naturaleza, era eso lo que quería impedir. Sabía que los lobos no tendrían piedad con ella por el solo hecho  de ser bruja… no permitiría eso, no iba a perder a Mi chica, era mía y solo mía y también era consiente de que la torturarían para averiguar mi paradero. No dejaría que sufriera por mi culpa…
Mas tarde, vestido íntegramente de negro, con un pañuelo ocultando mi rostro, monte a mi hermoso caballo y me dispuse a huir de la gran estancia, propiedad de mi Agatha.
-¡Sebastian! ¡No… no te vallas! ¡Olvídala… no te preocupes por ella! ¡Ella… estará bien sin ti!- Loreta corrió a mi encuentro frenándome con llanto en sus ojos, su prima era muy bella, de tez pálida, no tanto como la de mi prometida. Tenía ojos dorados que daban calma instantáneamente-¡Por favor! ¡Pondrás en peligro tu vida por mi inepta y despreocupada prima!
-Lor… yo… mira, la amo y no voy a dejar que corra peligro sola… tengo que ayudarla…
-Sebastian,… ella no… ¡No te merece! Te pone en peligro cada vez que tiene oportunidad, es una estúpida masoquista. ¿Crees que te es fiel?-acabó desafiándome con los ojos relampagueando, llenos de odio hacia mi amada- ¡Pues no! ¡No lo es!
-Loreta…- traté de controlar la ira que afloraba dentro de mí como hierba mala entre lirios penosos, estaba seguro de que si no lo hacía, la mataría…-deja de meter tu ponzoña entre Agatha y yo, no voy a dejar de amarla porque tu digas tales mentiras.
A medida que la desenmascaraba completamente veía como su semblante se tornaba preocupado y decepcionante, estoy aun convencido de que no creía que yo sabía tanto sobre ella y sus maldades.
-A… -apenas si podía articular palabra, la había herido lo suficiente como para que no pudiera defenderse- yo… hice todo eso porque… -intento sincerarse justificando sus actos.
-Ya lo se,… ya se lo que sientes por mi, Loreta, pero también se el profundo odio y rencor que guardas hacia Agatha. –No la dejé seguir hablando, retomé mi misión, alejándome al trote con Clemens, mi caballo, mientras oía los suplicantes gritos de retorno…

No hay comentarios:

Publicar un comentario