Nunca te has preguntado... ¿Por qué las personas mueren?o... ¿Qué pasa luego de qe mueren?...
Bueno,... Claramente tengo la respuesta a ambas preguntas, y a otras que no recuerdas, pero lo haras y ya no estare para oirlas... Bueno...
Comencemos a tratar de que entiendas...
En las peliculas, siempre hacen parecer que la muerte te persigue, que tu destino esta marcado, que debes morir porque hay una lista negra en la que estas, o porque La Muerte te tiene rencor y cuando estas de lo mas tranquilo, ZAZ! Se las toma en tu contra. Tu no te explicas el por qué de tu muert, siempre crees que es muuuy pronto, o muy tarde, tambien estas convencido de que tu controlas cuando morir, y cuando no...
En las novelas, la hacen tomar vida y ¡hasta le dan sentimientos, razones! como si La Muerte fuera como nosotros, humana, pensante, perfectamente imperfecta, tan... tan... predecible... Tambien la hacen parecer buena y compasiva, a la cual puedes recurrir cuando estas agonizando por tus medios, cuando que sientes que todo esta mal y no tienes como regresar a ese compañero eterno, amado a la vida pasada imploras que acuda pronto...
De este modo, uno comprende que La Muerte es lo que hacen parecer que es, o lo que entienden por Muerte, no una cosa o ente fija, inmutable...
Para que comprendas por ti mismo, la realidad propia de La Muerte, voy a relatar historias que la involucren...
[Continuará en la proxima entrada..]
dedicado al escritor talentoso de.. Creado por el hombre♥
Soff Mary
miércoles, 10 de noviembre de 2010
lunes, 25 de octubre de 2010
Mementos Acontecidos...
Recuerdos de Sebastian…
Capítulo 3: Agatha…
Alcancé a divisar entre los arboles una escoba, bajé del árbol al que me había subido para conseguir un mejor panorama, y corrí al encuentro de mi ilusión, pero me decepcionó no verla como se había ido…
-¡Agatha! ¡Mi amor! –estaba inconsciente, traté de despertarla besándola lo mas tierno y dulce que pude, pero no respondió. Me entristecí tanto que creí que había muerto sin mi compañía, nosotros no podíamos estar demasiado tiempo distanciados. Ella es mía y yo de ella, estamos comprometidos de varias maneras, nos necesitamos para sobrevivir… La tomé en mis brazos y la llevé con mi corcel alejándonos de ese horrible recuerdo, llevándome también la escoba.
No despertó por varias horas, yo la tenía conmigo en mi improvisado campamento, esto me dio tiempo a desvestirla y evaluar sus heridas. Por suerte, eran bastante superficiales, traía marcas en su delicada piel de terciopelo, producto de ramas de árboles. En su espalda, se veía notablemente unos enormes moratones violetas e hinchados, según deduzco que fueron de la caída, ya que la encontré sobre una gran roca.
-¡Ay! – Pude escuchar al fin su voz, cuando le apliqué alcohol a una herida bastante profunda, la desperté de una manera poco amable y algo mala.- ¿Sebastian…? –según parecía creía que soñaba conmigo ya que sacudió su cabeza un par de veces hasta al fin sonreír a medias, estaba demasiado cansada y adolorida para hacerlo bien.
-Si,… Agatha,… soy yo mi vida… -traté de no hacerla mover, pero fue algo muy difícil para mi, requirió mas autocontrol del que esperaba y estaba dispuesto a soportar. Para ella fue de igual magnitud, ambos queríamos estrecharnos y no separarnos jamás, nunca mas, la separación reciente había sido suficiente como para… SIEMPRE.
Afortunadamente, resistí un día sin tocarla casi, sabía que probablemente tendría algún que otro hueso roto, pero gracias al cielo, no la moví de su sitio. Así fue durante una semana completa, sola la ayudaba a comer, tomar, etc.
-Sebastian… ¡Ya no lo soporto mas! –objetó al fin al noveno día de invalidez, yo tampoco podía mas sin tocarla mucho.
-Lo se, Agh, pero… probablemente, tengas algún hueso roto, las costillas en especial, no quiero que te lastimes, y menos por mi imprudencia…
-Mi señorito grácil, estoy bien, creo que al quinto día ya soldaron mis costillas rotas, recuerda que no soy humana…
-Lo se, pero… mejor prevenir…
-Que lamentar, si, ya se… -me interrumpió en tono de burla.
-Ya… ya, no te preocupes, solo un día mas, ¿si? Por mi… -rogué con mi rostro transformado en el de un gatito que implora por su vida, ella no podía resistirlo, lo sabía muy bien…
-Ay… Sebastian… no… -no resistía mas, mi plan era demasiado efectivo, my efectivo, al fin, asintió y obedeció.
Dos días más tarde, mientras juntaba leña para la fogata, me sorprendió.
-¿Quién soy? … -pregunto cubriéndome los ojos con sus hermosas manos, las que reconocí de inmediato, sin rodeo.
-¿Un ángel que secuestro a mi moribunda prometida? … -bromeé obviamente.
-Nop,… un demonio… Muahahahaha… -me soltó y sonrió abrazándome por la espalda, muy dulcemente. Desde luego, la besé una y otra vez girando sobre mi mismo y tomándola por la cintura para no dejarla ir, ella me correspondió rodeándome el cuello con sus brazos.
-Que tiernos… -nos interrumpió una voz conocida, demasiado. Volteé a verla, ahí estaba, mi hermana, Catherine. No me digné a soltar a Agatha, ni mi odiosa hermana me obligaría.- ¡De verdad me conmueves, Sebastian! ¡Que acto de caridad tan grande…! ¡Besar a una… Bruja…! –sus palabras hirieron a Agatha, me di cuenta cuando se atrevió a llamarla Bruja, nuevamente, comenzó a temblar a mi lado, yo la aferré mas a mi. Ella cerró los ojos y se le escapó un suspiro lleno de dolor por el rechazo constante de mi hermana. Catherine la había despreciado desde mi huída con ella, Agatha me había mostrado la libertad, no el libertinaje, como la princesa creía. Pero en el fondo, mi parienta, mi amaba y pensaba que era una malísima influencia mi prometida para mi…
-Catherine… -nuevamente tuve que controlarme, cosa que me costó mucho más que con Loreta.- Mira… escucha, porque solo voy a decirlo una vez… espero que entiendas… -debido a mis violentos impulsos, lobunos, la voz me temblaba, al igual que mi cuerpo. Agatha me dio espacio alarmada, los temblores se incrementaban, incontrolablemente. Estaba arrodillado en el suelo, escondiendo mi rostro entre mis manos, era demasiado el odio que se me había despertado hacia mi hermana, y no sabia por qué. Era consciente de que no odiaba realmente a mi hermana, sentía impotencia al verla actuar tan injustamente, pero no era por ella mi rabia, de eso estaba completamente seguro.
-¡Sebastian! –lo último que vi fue la mirada suplicante, desesperada y encharcada de mi Agatha.
“Agatha…” pensé “te amo…” nuestra telepatía funcionaba a la perfección. “Lo se, descansa, cariño, descansa…” su voz tranquilizante en mi mente logró calmarme, me desvanecí por completo, pero podía oír a mi hermana gritando asustada “¿Qué pasa allá afuera…?”
martes, 12 de octubre de 2010
Mementos Acontecidos...
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Otra versión de los sucesos…
Capítulo segundo: Golpes y rasguños…
-Mostrende, at emillen, us plandest a posicionem Angah!- pronuncié mi conjuro para ver qué hacían mis enemigos y en donde se encontraban exactamente. De inmediato, como una visión del futuro, mis ojos viajaron por un gran túnel multicolor. Después, fue aclarándose la imagen de la manada de lobos en su forma natural arrollados en sí mismos protegiéndose del frio ártico, claramente, hasta donde me habían rastreado. La diferencia, era que yo me encontraba calentándome en una cabaña muchísimo mas lejos de lo que ellos imaginaban.
Volví de la altamente informativa visión y ya era de noche, recuerdo que me quedé dormida admirando el hermoso firmamento estrellado, como salpicado de la más fina plata.
-Agatha… -oí entre sueños, según me pareció, la voz, la razón de mi huida y delirios románticos, la cuál me deleitaba siempre los oídos… -Agatha…
Desperté feliz, sobresaltada y emocionada… Pero… me encontraba totalmente sola, sin Sebastian… lo necesitaba con prisa, no sabía si podría sobreponerme a la distancia corporal que me quitaba fuerzas a gran velocidad. Pero yo sabía que estaba sola en esto y que lo hacia por el amor profundo e incondicional que estaba completamente segura de tenerle. Me levanté gracias a las ganas que tenía de volver a verlo y comprobar que estuviera a salvo. Cada día que pasaba se incrementaba la distancia entre nosotros… Tres días más tarde, me di cuenta de algo… no podía separarme mas de un continente de el, estábamos unidos, atados, enlazados uno con el otro de una manera… físicamente imposible de explicar, nos pertenecíamos mutuamente. No puedo explicarlo… es como,… como una alianza que hemos hecho, ambos estamos marcados por el otro… Cuando recordé esto, estaba volando sobre mi escoba, por cruzar el mar, justo antes, como si algo invisible tirara de mi, me volví hacia atrás y caí de ella de una altura considerable para mis heridas posteriores.
-Ay… -dolían, había caído siendo rasgada por miles de ramas y sobre una gran roca que me había magullado toda la espalda y había acabado por quitarme el conocimiento…
Ok... gracias por leer mi cuento.. es algo... no se.. fantasioso pero.. es inevitable para mi no escribir de estos jajaja ok.. att. Sofia (Elinathan) ...
Mementos Acontecidos...
Recuerdos de Sebastian…
Capitulo 2: Loreta Cantory
Cuando se fue no pude moverme, no quería hacerlo, sabia que se había marchado huyendo de algo… No quería decírmelo por razones que ignoraba completamente, pero, como era de esperarse, seguro era para mi seguridad.
Luego de estar en silencio varios minutos, me senté contra una pared, sobre los mosaicos que tanto adoraba, sosteniendo mi cabeza con ambas manos. No pude calcular cuanto tiempo pase así, pero no importaba… Solo quería que ella regresara a mi lado y me abrazara, como nunca y que jamás me soltara… Vivir por siempre junto a ella, dormir y despertar a su lado, besarla a diario, solo con ella me bastaba para ser feliz. Ambos seriamos egoístas, sin pensar en nada ni en nadie más que en nosotros…
Por un momento pensé en correr a su encuentro, pero… esa opción no era considerable, habría arruinado todo intento suyo por protegerme y resguardarme de sus problemas, me hubiera enojado muchísimo con migo mismo. Pero… de alguna manera tenia que ayudarla, no podía quedarme de brazos cruzados sabiendo que estaba en peligro. Mas me desesperaba que estuviera siendo asechada por mi naturaleza, era eso lo que quería impedir. Sabía que los lobos no tendrían piedad con ella por el solo hecho de ser bruja… no permitiría eso, no iba a perder a Mi chica, era mía y solo mía y también era consiente de que la torturarían para averiguar mi paradero. No dejaría que sufriera por mi culpa…
Mas tarde, vestido íntegramente de negro, con un pañuelo ocultando mi rostro, monte a mi hermoso caballo y me dispuse a huir de la gran estancia, propiedad de mi Agatha.
-¡Sebastian! ¡No… no te vallas! ¡Olvídala… no te preocupes por ella! ¡Ella… estará bien sin ti!- Loreta corrió a mi encuentro frenándome con llanto en sus ojos, su prima era muy bella, de tez pálida, no tanto como la de mi prometida. Tenía ojos dorados que daban calma instantáneamente-¡Por favor! ¡Pondrás en peligro tu vida por mi inepta y despreocupada prima!
-Lor… yo… mira, la amo y no voy a dejar que corra peligro sola… tengo que ayudarla…
-Sebastian,… ella no… ¡No te merece! Te pone en peligro cada vez que tiene oportunidad, es una estúpida masoquista. ¿Crees que te es fiel?-acabó desafiándome con los ojos relampagueando, llenos de odio hacia mi amada- ¡Pues no! ¡No lo es!
-Loreta…- traté de controlar la ira que afloraba dentro de mí como hierba mala entre lirios penosos, estaba seguro de que si no lo hacía, la mataría…-deja de meter tu ponzoña entre Agatha y yo, no voy a dejar de amarla porque tu digas tales mentiras.
A medida que la desenmascaraba completamente veía como su semblante se tornaba preocupado y decepcionante, estoy aun convencido de que no creía que yo sabía tanto sobre ella y sus maldades.
-A… -apenas si podía articular palabra, la había herido lo suficiente como para que no pudiera defenderse- yo… hice todo eso porque… -intento sincerarse justificando sus actos.
-Ya lo se,… ya se lo que sientes por mi, Loreta, pero también se el profundo odio y rencor que guardas hacia Agatha. –No la dejé seguir hablando, retomé mi misión, alejándome al trote con Clemens, mi caballo, mientras oía los suplicantes gritos de retorno…
sábado, 11 de septiembre de 2010
Mementos Acontecidos...
Recuerdos de Sebastian…
Capitulo 1: Despedida…
Caminaba acechándome, a mi alrededor sin decir palabra alguna… Parecía indecisa. Cada minuto, una eternidad… abría su esbelta y delicada boca, para luego cerrarla negando para si misma. Por un momento olvide que parecía correr peligro y me detuve a observarla… Dios, ese día se veía particularmente deslumbrante, con su vestido negro rozando el suelo sutilmente. Vestido que resaltaba su tez pálida, incrementando la atracción natural propia de ella…
-Sebastian…yo,… ammm… -apenas logro balbucear un poco cuando ya estábamos a pocos centímetros de distancia, yo me había acercado de mas- tengo que irme…
Me dio un rápido beso en los labios, fugaz, pero certero, cumplió fielmente su misión, tranquilizarme…
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Otra versión de los sucesos…
Capitulo primero: Peligro…
Corrí por la plaza, desesperada, no miré atrás, sabia exactamente lo que a mis espaldas sucedía. Ellos me perseguían, yo… debía huir pronto, pero… ¡Sebastian! ¿Cómo lo había olvidado? Deseaba con todo mí ser llevarlo conmigo, pero… no podía, no sería egoísta, no de esa forma…Si quería protegerlo debía dejarlo solo, alejarlo de mí, tarea demasiado complicada para mí…
-Sebastian…yo… ammm…-no sabia como comenzar, logre decir solo eso, luego de considerarlo y reconsiderarlo varias veces caminando en silencio a su alrededor. Midiendo bien mis palabras, continué-…tengo que irme…-acto seguido, bese sus labios lo más rápido que pude y me marché.
Volví a correr frenéticamente, lo que dejaba atrás era mucho significado para mí, no sabia como podría sin él. Todavía me seguían, pero yo era más rápida, en ese momento me alegré de mi naturaleza que antes odiaba profundamente.
Llegué a mi bella casa, dando vuelta todo el ático hasta que la vi… ahí estaba, de lo más tiesa, mi escoba…
¡Si! Soy una bruja, pero no temas… no hago daño… ni soy fea como todos nos describen, viejas y arrugadas… bueno, aun no… soy joven, hermosa y dinámica. Según me han dicho mis tías, con mucho potencial que no alcanza aun su cumbre total, tengo mucho más para dar de lo que demuestro.
-¡Déjenme en paz!-mascullé a los malnacidos lobos que no me daban descanso alguno, los odiaba tanto, desde el primer momento en que los había visto. Lo malo era tener una amiga con amante lobo.- ¡Hice lo que me pedían! ¡Déjennos en paz! ¡Al menos dejen que el sea feliz sin mi! – no obtuve respuesta alguna, lo que me enfado mucho. Me monte el mi fiel y adiestrada escoba y sobrevolé los árboles del bosque al que me habían seguido.
Rápidamente los dejé atrás, mi escoba era rápida, mucho más que ellos. Crucé el mar a toda prisa, con un leve estremecimiento en el pecho que no supe identificar, sin percatarme a dónde me dirigía.
En cuanto aterricé me acorralaron, sin rodeo, no tenía escapatoria…
-Agatha O´Donnel, bruja del demonio, esta arrestada en nombre de la Real Comandancia Lobuna de Charles Fox…-Vladimir Do Santos se mostró en su forma humana, seguido por los demás soldados-lobos. Lo fulminé con la mirada, estaba cansada, demasiado, así que no me resistí cuando me pusieron esposas y me condujeron a su corte. Dicha, se encontraba oculta dentro de la Fortaleza Fox, la más grande del continente, una gran construcción antigua de piedra de unos cincuenta metros de alto.
-Doy por iniciada la asamblea-juicio con la finalidad de debatir la sentencia de la Bruja, Agatha O´Donnel…-así comenzó el Primer Concejal Real, el más antiguo de los Foxfor del norte una vez adentro de la corte, luego de que me escoltaran groseramente. Me encontraba en medio un congreso de miles de Lobos en su forma humana. A mi derecha, estaba el Palco Real integrado por la reina, esbelta y elegante, el rey, imponente, la princesa, seria y delicada y también estaba el lugar que debía ocupar el príncipe, vacío.
-La acusada, lo esta por secuestro a un miembro de la realeza y por asesinar a nuestro comandante militar ¿alguna objeción?-me acusaron así, sin mas.
-Se muy claramente mi delicada posición aquí y que podríais revertir mis palabras si así lo desearan, no voy a justificar mis actos como debería. Solo diré que todos los aquí presentes sois muy conscientes de mis razones para actuar de esa forma, el príncipe Sebastian…-intente comenzar a defenderme un poco, pero no me dejaron…
-¡Que osadía! ¡Insolente!
-¡Irrespetuosa!
-¡¿Cómo se atreve?!- se referían a como lo había llamado a mi prometido, para ellos era el Príncipe Gregory Sebastian, para mi solo Sebastian…
-…El príncipe-continué elevando mi voz por sobre las acusaciones- se retiró por sus propios medios, jamás lo obligaría a nada, sobre todo siendo él mi prometido…-susurros nuevos se abrieron paso entre mi defensa, y sus repercusiones fueron mas acusaciones injustas que no relataré por no intimidarte, me dolieron demasiado…
-Si dudáis,-me impuse nuevamente-puedo convocarlo aquí, ahora…-murmullos hirientes, muchos enojados por la mezcla de razas, desde luego prohibida, y otros simplemente indignados, afirmando que yo lo había hechizado o algo parecido para que fuera mi esclavo. Esa fue la gota que rebalso y tiró el vaso de su sitio al diablo.
-¡Escuchadme insolentes! ¡¿Cómo os atrevéis a decir semejantes injurias?! ¡¿Qué os sucede?! ¡El príncipe sabe decidir por sus propios medios, no es mi marioneta! ¡Tampoco os necesita a vosotros para eso! ¡Déjadlo que sea feliz, en paz!-dicho esto, mas bien gritado, me enfurecí todavía más cuando el centinela que me apuntaba con una especie de lanza, me la enterró en la espalda sin dañarme siquiera- ¡Y ya basta de molestar con que soy una insolente, porque no soy la única! ¡Sois los menos indicados para hablar!-mi tono se volvió venenoso por completo, ya los odiaba y ahora había aumentado mi detestarlos a un nivel supremo, que me superaba por completo.
La lanza que me oprimía la espalda, se quebró en pedazos, al igual que las esposas que me sofocaban las muñecas. Liberé mis manos y comencé a dibujar círculos invisibles en el aire sin cesar y balbucí…
-Almasha, insenciblesten, pagade us pecadels Angah!-de inmediato empezaron a gritar dolorosamente todos los miembros de la corte a excepción del Palco Real, al que me abstuve de causarle remordimiento alguno.
Desde luego, me gritaron barbaridades, pero no cesé la tortura, lo merecían, incluso más, pero estaban sintiendo todo el dolor que habían causado alguna vez. Por un segundo lo disfruté, pero luego me dieron pena, así que los hice mudos. Aproveché el silencio y me dirigí al Palco, muy respetuosamente…
-Majestades impetuosas,-dije haciendo una reverencia sin mirarlos a los ojos, como debía ser- mis disculpas a vosotros por el desagradable espectáculo que se presencia. Pero en este momento ellos están pagando su deuda con la sociedad…
-Lady Agatha, no debe usted turbarse por nosotros, estamos ya muy acostumbrados a este tipo de desgracias y torturas, injustas y justas…-se dirigió a mi la Reina, era tan… bella que una se sentía muy inferior.
-Soy sumamente consiente de ello su Majestad, perdone usted mi intolerancia al dirigirme a usted tan directamente…
-¡Es usted Lady Agatha una desconsiderada!-rugió la princesa, estaba claramente indignada.- ¡Mi hermano, el Príncipe Gregory Sebastian pertenece aquí, a su entorno! ¡El lo sabe claramente y usted solo lo convence constantemente para que se quede a su lado! ¡Bruja!
-¡Si, lo soy! ¡Pero no me avergüenzo de ello! Y la insolente es usted al ser completamente ignorante de mi posición ante mi prometido. ¡Mil y un veces le he rogado que volviera a su sitio que claramente es este! ¡Pero no!, el se rehúsa a regresar insiste en permanecer junto a mi… Y soy consiente de que corre peligro a mi lado…
-¡Catherine! La señorita tiene toda la razón, eres demasiado descortés e injusta con ella, discúlpate ¡ahora!-la regañó el rey.
-¡No! ¡Ella, esa vil bruja despojó a mi hermano de su hogar! ¡De todo su entorno!-la princesa mostró su lado terco y persistente, realmente admiré su destreza al hacerle frente a su padre sin retroceder, siendo este tan impetuoso.
-Silencio Catherine…-ordenó su madre. Ella calló y se levanto de su trono.
-Esto no acaba aquí, bruja… rescatare a mi hermano de tus garras…-dicho esto se marchó claramente enfadada.
-Disculpe a mi hija, ella es algo…terca-se lamentó sinceramente el rey, podía ver su aura, difusa, pero verde fango… color que indica decepción y pena.
-No se preocupe Rey Frederick, estoy segura de que se dará cuenta de su error y lo lamentará luego… si me permite… tengo que marcharme, todavía me siguen los del Orinoco…
-Oh, claro, valla en paz y con Dios…-y luego- dadle mis cariños a Sebastian…-la Reina hablo triste con su aura entre celeste opaco y gris…
-Prometo que se los daré,… en cuanto lo vea…-decaí al pensar que no sabia cuando seria eso… quería hacerlo de inmediato, pero sabia que eso hubiera puesto en peligro su vida. No tenia que ser egoísta de tal manera.
Me despedí con una rápida pero correcta reverencia y salí corriendo, sin mirar atrás, escapando de mi cruel destino, lo que mas me preocupaba era no saber por qué me lo habían sentenciado…
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